miércoles, 30 de mayo de 2012

Un cambio de opinión...


Two of Us!


Es difícil aventurarse en los caminos de la vida. El dejar todo, irse a otra ciudad en la otra parte del mundo para empezar quizás, lo que nunca deberías haber hecho en tu vida. Esa es tu sensación a la hora de cambiar de hogar. Dejas todo a lo que estabas acostumbrado y de repente, se te da que tenés que volver a luchar para conseguir esa porción ínfima de espacio que algunos llaman hogar, otros comodidad. La cuestión, básicamente, radica allí, en la comodidad. La verdadera, aquella que tranquiliza el alma cuando estás a cinco minutos de llegar. 

Yo tuve la suerte (o la desgracia) de haber abandonado "mi lugar" en diferentes ocasiones. Algunas por necesidad, otras por inestabilidad y, las menos, por rebelde. No obstante, en todas encontré rápidamente un soporte que hicieron de mi estadía muchísimo más cómoda. Amigos, lindo paisaje, una guitarra o tranquilidad. Siempre hubo algo a mi lado que me ayudó a conectarme conmigo y sobrevivir en esos exilios meramente planeados. 

Con Dubái fue diferente. Para empezar, la diferencia horaria con mi lugar natural es tan grande que, cuando los míos duermen, yo respiro y cuando yo duermo, ellos respiran y van a trabajar. Es difícil mantenerse alejado de los amigos y familia. Además, aquí convivo en el desierto. Y el desierto, por más vueltas que le dé, no me deja de ser poco familiar. Cuando intenté, sin embargo, enraizar por el lado de las amistades, el trabajo que hago no me lo permitió del todo. Verán, acá, trabajas cuando alguno descansa y descansas cuando todos trabajan. Por ende, el ritmo de la cotidianeidad se resume al momento mismo en el que estás y con quiénes estás. No pidas más porque, mañana, no sabés quién va a viajar y a dónde. 


Así pues, en suma, Dubái es una isla desierta en donde la gente te cruza y te saluda como si fuera la última vez que va a verte en su vida. Porque un poco tenés esa sensación con la gente. Sin embargo, tengo que admitir que no le fui fiel a Dubái. 

En este último viaje que hice, a Casablanca, las cosas cambiaron profundamente. Volver era para mí, una necesidad. Quería sentirme en mi cuarto, saber que estaba en mi lugar seguro, con mi guitarra al lado, dispuesta a desentonar conmigo. Quería sentir el confort que se siente cuando uno ve a sus pares y sabe que todo va a salir bien. 

Ahora bien, ¿qué es lo que hizo que este cambio de humor se diera tan rápidamente en mí? Atribuyo muchas causas. Pero hay una que es de vital importancia y que fue, creo yo, decisiva. Acepté mi destino. Acepté que esto era lo que tenía que hacer. Acepté que este trabajo, este lugar, esta vida, recorrer el mundo, era lo que yo había decidido para mi futuro. Acepté que tengo miedo a mi futuro. Y sobre todo, acepté al amor. Acepté que el amor de lo poco que hay que se puede amar, entrara en mí. Y así fue, de repente, todo cambió. Te conocí a vos. Te vi sonreír. Y todo empezó a salir bien. 

Volver se hizo algo más querido para mí. Llegar, una necesidad. Componer en guitarra, escribir. Blogs, poesías, e-mails, más guitarra. Todo fluye tranquilamente, entre mi consciencia y mis manos. El malhumor que antes me producía la ciudad no lo tengo más. ¿Y la razón? Bueno, aceptar, creo yo. Acepté todo lo que me viniera en frente, sin importar lo duro que fuera. ¡Y llegaste!

Creo que el Amor es eso. Abrirse, aceptarse, aceptar. Abrirse a lo que viene, puede siempre parecer un poco precipitado y, sin embargo, es la única forma en la que dejamos que nuestros cuerpos acepten el futuro. 

Hoy me entrego todo y disfruto de todo. Veo el día y me hace bien. Vuelo y me siento feliz. Te veo y siento que exploto de felicidad. Si venir a Dubái significa conocerte, entonces, me entrego, directamente, para conocer todo lo que haya que conocer. 

martes, 22 de mayo de 2012

Libertango

Libertango (aprete aquí)


Me puse Libertango para festejar. ¡Después de meses de búsqueda insaciable, pude por fin, solucionar el inconveniente del idioma! Por lo cual, en lo que sigue ahora, voy a poder publicar con más continuidad. ¡Les cuento que venía bastante amargado con el tema! Pero como dice uno de los Evangelios, "El que busca encuentra..." Y después de buscar por unos cuantos meses, encontré la opción. No saben lo liberado que me siento. 

Hoy me levanté muy temprano por la mañana. Llamamos a un grupo de limpieza para que viniese y acomodase todo el departamento. El que tenemos aquí en Dubái. Es tan grande que lleva tiempo limpiarlo y la verdad que no sé si es por el tema de los viajes, el calor o alguna otra cosa, pero tengo un cansancio como nunca tuve. Se me hace más difícil levantarme temprano. Y eso que voy al gimnasio casi todos los días. Pero aún así, todavía no puedo con esta nueva vida de horas que se pierden, horas que se ganan, días que se tiran y días que se guardan. 

Una vez más, perdido en la deriva del porvenir y el derecho fortuito del trabajo. Leo artículos sobre la actualidad en occidente y me da un poco de pena ver todos los países que andan perdidos. Los jóvenes que andamos haciendo nada de lo que queremos hacer y, sin embargo, salimos a hacernos la América en otros continentes. ¿A dónde iremos a parar? Da un poco de miedo esta vorágine de inseguridad. 

Aunque, por otro lado, mis ideas se están aclarando. Si bien siempre estuve un poco disperso a la hora de elegir qué es lo que quiero para mi futuro, hoy puedo asegurar que estoy un poco más convencido de lo que no quiero para mi futuro. ¡Y eso es muy bueno! Empecé afirmando el contrario. De esa manera, lo que queda es simplemente la búsqueda pero desde lo que quiero... 

El otro día una persona me dijo: "me gusta... tenés muchísimas ideas de lo que querés hacer en tu futuro". Tuve que lidiar con ése problema toda mi vida. La búsqueda constante. El moverme de un lado a otro por mi falta de sedentarismo. Tuve que moverme por diferentes regiones, buscando siempre buscando. Y aún hoy, sé que me esperan muchas mudanzas más. Pero ya no me asusta esto de mí como lo hacía antes. Aprendí a entender que esta es mi forma de ser. No me conformo, lamentablemente. Y si hay algo que tengo de bueno, es mi fuerza de voluntad. Seguir buscando es pues, mi naturaleza. 

Tengo ahora, entonces, un abanico de opciones en las que se abarajan todas las posibilidades que me gustaría poder hacer. Reconozco que soy un impaciente y sé que eso es lo más peligroso. Reconozco que soy atolondrado con mis ideas. Pero nada pasa en vano. 

En estos últimos años estuve aprendiendo a controlarme. Y todavía hoy sigo en proceso de costumbre. Aprendí a tolerar las cosas que más detestaba hacer en la vida. Y todavía hoy, sigo acostumbrándome. Enfrenté a mis miedos. Enfrenté mis problemas. Enfrenté mi soledad a la hora de tomar una decisión. Enfrenté el irme de un lado al otro en menos de una semana porque la situación no daba para más. Aprendí a dejar todo y no mirar atrás. Aprendí a amar lo que tengo mientras lo tengo. Aprendí a sonreír. A pensar más en frío. Y si bien son años los que necesito para mejorar estas prácticas sé, casi con certeza, que aprendí lo que necesitaba para controlar mi personalidad. Y hoy, con la frente en alta, brindo por eso. 

Mi naturaleza de Tango hace que las cosas me duelan en lo más hondo, que querer sea lo más importante en mi vida. Que cuando odie, odie con todos mis órganos. Me hacen palidecer cuando veo cosas que no me gustan. Me hacen ser bien macho a la hora de aguantar lo que me es insoportable. Tuve que hacerlo. Quizás porque yo mismo me encontraba insoportable, entonces fue la herramienta más práctica de la auto tolerancia. 

Hoy me encuentro deslumbrado por las palabras. Son todas las que vienen. Escribir se me hace como tocar el piano. Y mientras aprieto las teclas y suena Piazzolla, no puedo dejar de pensar que es hora de que escribir sea algo más para todos que para mí solo. Enfrentar mis miedos. Ese era el tópico. Enfrentar a las palabras, a todas. A todas las que me acosaron por tanto tiempo. El miedo al fracaso más todos mis otros miedos. 

¿En dónde es que nos encerramos cuando todo se pone gris? Yo ya no me quiero encerrar más en mi cuarto. ¿Por qué habría de hacerlo? Vivimos en un mundo de Egos. Esa es mi frase que quiero dejar en la posteridad. Es un mundo de Egos en donde todos convivimos luchando, los uno contra los otros. Las personalidades enfrentándose una tras otra por subsistir. ¿Y eso de que éramos Animados? ¿No habla de eso Platón en el Fedón? ¿Y las almas que rememoran al ver el Bien en su esplendor y sienten ese Amor Universal, único y verdadero vínculo del hombre? Perdonenme que cierre con esto. Quizás me haya ido de tema. La realidad es que tenía para esta entrada, otro tema que quería discutir y empecé con todo lo otro. 

El tango se baila de a dos. Las palabras pasan y pasan y se esconden y se pierden y se olvidan. ¿Qué son las palabras? ¿Qué es el Tango? Yo no quiero ninguna excusa a la hora de vivir. No quiero privarme de nada. ¿Egos? No, no... yo quiero estar por lejos de eso. 

Ya lo dijeron los Beatles,               

All you need is Love. 

Amadeus, 

jueves, 17 de mayo de 2012

Un día perdido en Dubai,




Hace tiempo que no escribo. Pero no tanto por no querer. Fue más bien, un error de la comunicación. Dejenme explicarme así se entiende mejor. Desde que llegué a Dubai, todo, desde mi buscador hasta mi cuenta de e-mail, pasó a estar en árabe. Al parecer, ahora, se solucionó. Pero no soy muy optimista y sé que esto es tan sólo un beneficio momentaneo del cual disfrutaré hasta que, en la próxima vez, quiera loggearme y escribir alguna nueva cosa.

¿Por dónde empezar? Pasaron casi tres meses de la última vez que publiqué, aunque no desde la última vez que escribí. Para ser un poco más precisos con los "lectores" vengo mandando algunos e-mails que hacen la suerte de suplente a la hora de escribir. Sin embargo, hoy mientras disfrutaba de mi auto regalado Day Off,sentí esas tremendas ganas que a veces le dan a uno cuando quiere escribir. Pero no algo puntual. Basta de puntualidad para mí, sino de escribir. Lo que sea y nada más.

Así pues, me senté en frente al papel, como en los viejos tiempos. Pelee con tres lapiceras diferentes y hasta encontré una que me funcionó bastante bien. Sin embargo, no pude hacerlo. Pensé para mis adentros ¿y para qué demonios tengo un blog? Es hora de comprarme una nueva computadora. ¡Eso es lo que creo!

Pero basta de introducciones. Basta de pleitos cybernéticos que a la hora de registrar lo que uno hace, tan sólo se queda con el ahora y nunca con el después. Es momento de contar un poco en dónde es que ando y por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo.

Si me preguntan a mí, diría que no estoy del todo convencido del lugar. Dubai es un especie de Isla aunque no en su cualidad geográfica. Más bien, en sus detalles físicos. Es una especie de apartado social, en donde las personas trabajan 12 hs. al día por el mínimo indispensable para que otra porción de la población que también vive y goza en Dubai trabaje relativamente poco, trayendo y llevando personas de todas partes del mundo para que vayan a otras partes del mundo. Después, está la clase más rica que es la que me gusta llamar NO trabajadora. Son solamente los que aportan el dinero a los miles de desperdicios que produce Dubai. Me alegra anunciar con un dejo de tristeza que esta debe ser la ciudad que más derrocha  energia, recursos y cualquier otra cosa. Lo curioso es que es el lugar más falto de recursos naturales del mundo.

Calculo que este tipo de actitudes son las que se dan cuando lo que rige es la opulencia. Aquí no se trata de hacer, sino de mostrar. El progreso no es por lo ultil, sino que es por lo inutil de la soberbia. Es como cuando a un desnutrido se lo quiere alimentar con una mesa repleta de comida. Entonces este, en su hambre voraz, quiere comer de todo lo que hay en la mesa. El problema es que el estómago del desnutrido no está preparado para tanta cantidad de comida precisamente por la falta de alimentación. ¡Así es Dubai! Una zona en donde no hay nada, pero se encuentra de todo. Es un bebe, sin personalidad. Sin alma. Desalmado para con el mundo que le rodea.

¡Y aquí estoy yo! Viviendo la vida loca, al estilo Pánico y Locura en las Vegas con la salvedad de que la Locura es quedarse en el desierto, en donde el agua se desperdicia en la mayoría de los lugares públicos.

El mundo tiene sus vueltas y quizás yo sea el desalmado que ve todo opaco y gris. Mintiendo a granel a conjunto de lectores sobre las bondades de viajar y viajar con millas de vuelo que nada hacen más que generar un gran desequilibrio físico a nuestro querido cuerpo.

¿Y en dónde quedaron las metas y los sueños? Hay algo que me vienen repitiendo desde el momento en que llegué: "Si viniste a Dubai con un plan, no te lo olvides. Mantené ése plan, sino te vas a quedar acá toda tu vida". Me da miedo pensar lo que te cambia Dubai. Pero no puedo negarlo. Autos que brillan de día y de noche, calores insoportables y el acceso a lo más banal y vulgar del mundo aunque disfrazado de asombro y  tintes de espectacular.

Hay que tener cuidado a la hora de caminar. No olvidarse de dónde es que viene uno. Estoy en la otra punta del mundo, gozando entre las luces que desprenden los múltiples rascacielos que llegan al infinito y bajan hasta lo más profundo de las cavidades marinas. Estoy en la cima de la planicie más grande e insulsa que el mundo ha dado. Estoy haciendo de jeque, yo que nada tengo que ofrecer al mundo más que una sonrisa con dientes desparejos.

A no olvidarse de dónde suman las horas y por qué el círculo encierra la Verdad. ¡Que sean nuestros minutos los creyentes de que el tiempo es un amigo al que hay que darle la mano para no desesperar!

Salud a la mercerd de la Victoria y la Paz.

Amadeus,

domingo, 5 de febrero de 2012

Reflexiones de un domingo por la madrugada.



A todos se nos dio por pensar sobre todo esto de si en realidad somos pensadores o pensados. Si, si, todos hablan bien a la hora de querer presentar una idea. Están quienes quieren mostrarse y aquellos que se encierran. Yo los vi a todos. Algunos, orgullosos, reían incluso hasta de lo más profano.

Todos sabemos cómo funcionan estos pseudos tipos que no superan la versión metha del cómo se es en realidad. Claro, hay diversos títulos que abalan a estos “habladores” llamémosle… También están  las redes sociales, en fin, un conjunto de personajes que se van dando y, en cierta forma, toman parte del cotidiano del que antes nada veía.

No creo que esté mal. Que el hipócrita, juegue con los hipócritas. Que los cielos encierren lamentos sufridos de alguna obra shakesperiana, mal versionada en un teatro de Broadway.  ¡Ah! Osados aquellos intentos de querer demostrar arte en lo inanimado.

Cuando se cruzan el esfuerzo y las ganas orgullosas, nacen las formas vacías, pero para nada inocuas del auto-sabotaje que se le ejerce a la Personalidad.

Algunos, en su intento desaforado, crean, generan un estilo único que circula cual noticia por las redes. La idea de que todos tenemos la posibilidad de expresarnos sobre cualquier cosa con idea de autoridad, es lo que debilitó a la fuerza primera. Ya no se busca ver qué es válido, sino que se ve quién tiene una voz más fuerte. El mudo, el silencioso, el tranquilo, el que no quiere meterse porque no le interesa, rara vez alza su voz en represalia.

¡Pero ustedes, deshonradas voces de lamentos afeminados e histéricos, griten! ¡Hagan sus melodías tan disonantes para que el pudiente, el observador, el ingrato, el justo, el incrédulo, y las voces radares escuchen su caótica lamentación!

Escuché a necios decir pavadas, me escuché a mí decir groserías. Que las voces del ridículo no molesten por demás. Que los signos sean puros y se den sin intervención del filo rajado de la separación natural del insano juicio.


Impuras criaturas que tanto se han mostrado, en su caminata ridícula por las vías de las modas pasajeras de amores veraniegos… hagan su propio mea culpa.


Ser responsables con lo que uno dice

lunes, 23 de enero de 2012

Día de lluvia...



Hoy se convirtió en algo más real. A horas de la madrugada, recibí un e-mail en donde se me informaba sobre la aprobación de los examenes médicos y demás. Es decir, el último paso antes de que se me envíe el boleto electrónico que me llevará por fin, a Dubai.

Ya soporté todo tipo de cosas: desde las calumnias más innecesarias, hasta las acciones más pavorosas. Desde los incrédulos vestidores que usan los mediocres para conectarse con el día a día de su rutina maligna, hasta los más puros alagos de aquellos que, nefastamente, creyeron encontrar en la buena fe, una presa fácil de acaparar. La realidad es que me pasé tanto tiempo buscando héroes y maestros que me enseñazen algo sobre la vida. Algo que le diera valor. Vi como mi familia y varios más me acusaban de grandilocuente o loco... Sé como algunos me miran y me dicen que soy un delirante.

Sin embargo, mi idea fue bien fácil con el correr de los años. Lograr la independencia se conviritó pues, en tarea fundamental. No tanto por mis impredecibles metas que, año tras año, se van renovando. Sino también, porque desde que tengo uso de razón que no ansío nada de nadie y quiero, solamente, la más pura paz en lo más puro del Ser.

Para ello, me centré en la filosofía. Después en la gimnasia, en las letras, en el yoga, en el Tai Chi, en el amor de mi familia, en novias, en amantes, en personas, en las drogas legales e ilegales. Y, en mis cortos años, nada de éso me dio nada.

Finalmente logro hoy, conseguir algo, al menos un vértice de esperanza, con esta nueva posibilidad laboral. Lamento decir que ya no quiero vivir en mi país. Me siento tan asquerosamente ultrajado por los modismos sinárqiucos que gobiernan el mundo que ya hasta me da espanto pensar todo éso que se viene dando en éso que llaman campañas y paises. Ya no le creo a nadie. Pero, en el buen sentido. Ya no me encierro más en ésa enroscada vuelta que supone vivir.

Yo sé que hay miles de cosas por buscar, por aprender, por intentar, por fallar, por hacer, por entender y un montón de cosas más. Pero, ahora, no me importa. Quiero ir a vivir. Estar conmigo. Me desligué de todo lo que me hacía mal. Dejé de leer. Dejé de creer en las personas. Ahora, simplemente, vivo del más puro presente. Y lo vivo del día a día.

Reconozco, también, todo eso que a mí me hace tan bien. Reconozco, también, todo eso que voy a extrañar. Sé, de antemano, todo lo difícil que supone el adaptarse. Sé, de antemano, todo lo que involucra estar a cientos de miles de quilométros de lo que se llama casa. Pero, si hay alguna diferencia con otras veces es que, desde hace ya unos cuantos años, no siento mi casa, como mía.

Hoy, mi único hogar, es mi cuerpo y donde él pueda dormir, yo voy a estar. En donde él pueda estar, yo estaré. Y nada más me importa, no por el momento.

La emoción de tener un qué hacer, es más grande que todas las vicisitudes y dificultades que tuve que afrontar. Ya no hay más espacios para que me rompan el corazón, me ultrajen, me lastimen. Ya no hay nada más que romper.

La lluvia enjuaga la tierra y del agua nos viene la vida. La vida es agua. El agua es vida. La vida sabe que en el río, es más fuerte que la piedra. Porque, por más resistencia que ofrezca la piedra, el agua sabe que, tarde o temprano, va a terminar por desintegrarla.

Paz. Amor. Felicidad.

Codex

Amadeus,

lunes, 16 de enero de 2012

Hoy vamos a volar,





Un poco se dio: ¡Salió el viaje a Dubai! Y mi cabeza, ya conspira en contra mío, con la mil y un cosas que tengo por delante, que todavía no sé y que tengo que preparar. La primera reacción, cuando me llamaron, fue de una profunda, sincera y llana emoción. Me hablaron en inglés y muy temprano en la mañana. No entendía del todo qué estaba pasando y, aunque me cueste creerlo, no me salían las palabras para hablarle a la señorita de Recursos Humanos que, del otro lado del teléfono y en otro continente, sólo hacía su trabajo.

Hacía tiempo que venía debatiendo sobre mi futuro. Siempre se me presentó como algo muy incierto. Lleno de dudas, de idas y vueltas. La verdad es que, quizás hasta hace muy poco, ansiaba para mí, otra cosa. Algo más atado a títulos, o agentes de novela. Algo así como una super historia que cambiase el curso de la humanidad en forma de novela y/o ensayo literario.... así como también, una buena película en donde mi actuación sería tan alucinante para el ojo ajeno que llenaría las revistas de artículos.

Hoy me imagino algo bien distinto. Alejado, un poco, de aquel pasado lleno de laureles, me embarco, por primera vez, rumbo a lo desconocido. Sé que suena raro y quizás un poco "clichè" pero tengo ese presentimiento llamado: Me voy de casa para nunca más volver. Que si bien, un poco lo sentí en mi año en Córdoba, ahora lo siento mucho más profundo.

Se ve bien raro, en estos últimos dos meses que pasaron y gracias a mis amigos y gente que fui conociendo... terminé de cerrar un montón de ideas y llamemosle "conceptos" que venía trabajando. Me siento mucho más fuerte. Más decidido. Con más consciencia y sin dudas: con mucha más vida. ¡Estoy en el lugar que quiero estar haciendo lo que quiero hacer como yo lo quiero hacer". Me siento más maduro. No hay ningún tipo de prejuicio y/o calumnia que sienta pueda afectarme. Siento que mi vida es muy mía y que estoy siendo muy yo.

Me siento más tranquilo, más humilde, más viejo. ¡Aunque rebozo en juventud y eso me hace tener unas pilas increíbles! Me estoy yendo a vivir a Dubai y lo único que puedo pensar es: ¿Qué catzo pasará? Por supuesto, contrario a mi esitlo, no leí ni busqué mucho sobre Dubai. Quizás, en otro viaje, me hubiese armado de conocimientos teóricos, completamente inncesarios pero que harían que mi subsconsciente esté un poquito más seguro dentro de la inseguridad misma que supone el porvenir y, sin ir más lejos, el viajar.

No hice nada de eso. Estoy sintiendo todo como si fuese la primera vez. Estoy amando sin esperar que me amen. Estoy haciendo el amor, lleno de amor. Estoy regando mi jardín para que se vea verde y brillante. Estoy viendo el sol. ¡Hoy empecé la rutina de deporte, en donde, mis intenciones, son las de depurar las toxinas y llegar en óptimas condiciones a Dubai! Estoy levantándome temprano. Estoy preparándome para las vacunas, las valijas, los viajes, el stress, el estar en ciudad y ciudad, el estudiar,surf quizás... Estoy disfrutando todo lo que puedo a mis amigos. Estoy viendo gente. Saliendo de mi casa. Riéndome a carcajadas. Escuchando música electrónica a todo lo que da. Estoy siendo jóven, pero muy responsable y ¡esto me encanta!

Estoy lleno de vida, estoy con una emoción que no tenía desde hacía muchísimo tiempo. Ya no ansío para mí nada que no sea esto, o no espero más de esto sólo lo que realmente es y deba ser. Estoy viendo el presente como lo más lindo y poderoso. Mi plan de vida cambió unos 360º. Sin ningún tipo de ataduras. Un altruísta caminante que va a recorrer el mundo. ¡Nos vamos a comprar un velero y a viajar por el mar! No me voy a aburguesar. No voy a pensar en estupideces como títulos honoríficos o novelas de gran envergadura. No voy a hacer proyectos insensatos ni a vivir de prestado. ¡Mi vida es mía y la siento mucho!

Hoy... hoy... ¡vamos a volar!

lunes, 2 de enero de 2012




Hoy en día, todo puede ser una buena melodía de Jazz o un rapto abrupto de inspiración que, a la hora de las Musas, nos lleva y nos trae en episodios confusos pero siempre, bien celebrados.

Calculo que de esas ganas nació el arte. El del querer proyectar el presente en su forma más linda. Estuvieron primero los griegos que en su meditación profunda, buscaron simbolizar al Arte, en su forma más magnífica y con la pureza más alta. ¡Y bien que lo hicieron! Después, los Católicos que, en su Mística, calcaron a raja tabla, los designios del Divino y la Creación. Llegó el Renacimiento en donde una mala interpretación al Arte griego, dio por resultado, a los románticos del S. XIX que volvieron a nutrir las bases primeras del arte.

Pero llegó el siglo XX y en sus sistemáticos ataques al presente, buscó destruir el arte. Primero se burló de los métodos, después, los mismos métodos activistas contrarios a los que la Elite artística proponía, se volvieron a burlar de aquellos que se burlaban para terminar en una desestructura de lo artístico. El arte dejó de ser una captura del presente y pasó a ser una competencia de egos y pantalones ajustados.

¡Ma' que Jazz, ni que Jazz! Cortázar estaría riendose por lo bajo, de lo feliz que le haría sbaer, todas estas cosas que pienso. Me llamaría retrógrada, sin dudas, aunque, quizás coincidiría un poco conmigo. No del todo, pero sí un poco. ¡Mi querido Julio, bien que fuimos amigos tú y yo en algún momento!

Ahora la música parisina, ahora la Belle Paris, l'amour, fantásticas epopeyas de música y odio. De arte y desastres. De arribas y abajo.

Ayer vi Midnight In Paris. No voy a mentir, tuve mucha desconfianza en un principio. Pensé que estaba siendo preso de un mal rapto de inspiración de nuestro querido y siempre bien polémico Woody Allen. ¡Y sin embargo, delicia la mía, fue una historia bien atípica sobre las cosas típicas de las que uno se pone a pensar y pensar y pensar!

¡Y con qué magia! ¡Con qué escenas! El amor, el presente, las canciones, la música...

Amor, amor y más amor: ¡Llegó el 2012! ¡Y celebro todas las cosas buenas que están viniéndome! ¡Gracias al horóscopo chino que me dijo cosas lindas!

El camino del TAO... ésa es la que va...

Let's fall in Love.